Siempre he sido una persona que respeta el arte. No estoy
hablando solo de pintura, escultura, música o arquitectura, que quizá sean los
estilos que más se asocian con el arte. Hablo de cualquier estilo artístico.
Recuerdo haber visto una escultura en Roma y, sin saber muy
bien por qué, sentir unas emociones indescriptibles al mirarla con
detenimiento. Algunas pinturas me han obligado de una manera delicada a no
apartar la vista de ellas mientras el tiempo pasaba sin que yo lo percibiera.
Mi corazón ha latido al ritmo de una canción hasta el punto que todo mi cuerpo
quería acompañarle. Algunos edificios me han parecido imposibles, dignos de
grandes fantasías épicas, y sin embargo se han mantenido firmes ante mí. He visto
a gente hacer de su cuerpo un verdadero arte, ya fuera danzando de manera
delicada o realizando una kata con fiereza, en cualquiera de los casos son
capaces de poner la piel de gallina a cualquiera. Pero sin lugar a dudas, el
arte que más admiro y respeto, es el de contar historias.
Admiro, y siempre admiraré, a aquellas personas capaces de
mostrar una gran historia y, más importante, que la gente quiera escucharla
hasta el final. En este aspecto incluyo desde novelas, hasta comics, pasando
por el cine, el teatro, las series de televisión o los videojuegos. No se trata
solo de grandes creaciones que se extienden por todo el mundo, también admiro a
los que cuentan historias a los suyos. Esa abuela que entretiene a su nieto con
sus historias, ese hombre que se inventa una historia para que un niño se
entretenga y no se mueva mientras le corta el pelo, incluso ese master en una
partida de rol que hace que sus jugadores viajen por otros mundos sin dejar el
salón.
En mi opinión, sin querer desmerecer las demás artes, la
narrativa posee un componente que hace que me atrape más. La vivencia. Como
decía Sabina en su canción “la del pirata cojo”:
“Y como además sale gratis soñar
Y no creo en la reencarnación,
Con un poco de imaginación
Partiré de viaje enseguida
A vivir otras vidas,
A probarme otros nombres,
A colarme en el traje y la piel
De todos los hombres
Que nunca seré”
Gracias a todas las historias que he visto o leído he podido
experimentar sentimientos que en mi vida no llegaré a sentir y he visto cosas
que no es posible ver. He reído y he llorado, por gente a la que no conozco ni
conoceré. Tanto si la historia me pone a mí en primera persona, viendo cuanto
ocurre a mí alrededor como si fuera el mismo protagonista, como si me coloca en
tercera persona, sin ubicarme en un solo personaje, siempre siento que formo
parte de todo cuanto ocurre.
He recorrido bosques tan oscuros que parece que siempre es
de noche, y campos de ensueño en los que el sol ilumina todo y le da vida. He
escalado montañas heladas y abruptos volcanes. Tuve una lucha de ingenio contra
un dragón con la única protección de mi intelecto, mi astucia y un anillo
mágico. He hecho un viaje interminable para destruir ese mismo anillo. Me sentí
excluido y diferente de los míos en Menzoberranzan y he seguido adelante. Fui
ejecutado en una plaza sin que nadie pudiera evitarlo. He visto como la nada
engullía poco a poco un mundo. Toqué música maravillosa dejando que cada nota
me envolviera y sintiéndola como una autentica necesidad. Maté al archidemonio,
aunque tuviera que sacrificar mucho por el camino. Surqué mares, cabalgué desde
la mañana hasta el anochecer y he viajado en naves espaciales. Conseguí andar por el suelo de ruiseñor sin
que hiciera ningún ruido, aunque otras veces haya sido un brusco Vikingo con
ganas de destruirlo todo. He luchado con espadas, hachas, sables laser,
pistolas... con toda clase de armas. O simplemente he sido un chico al que
habían expulsado del instituto y no sabía muy bien qué hacer con su vida. He sido un superhéroe, un villano, un orco
que pretendía enfrentarse a una horda de demonios, o un demonio que defendía a
los humanos…
Podría estar así todo el día. Podría contar todas y cada una
de las vidas que he vivido. De todas esas historias que forman parte de mí, que
me han moldeado, o cambiado mi vida de alguna forma.
Por todo ello, esas personas no tienen otra cosa que mi
agradecimiento y respeto. Y por ello nada me gustaría más que algún día formar
parte de ellos.
Aunque ya lo sabes, dejo por aquí mi opinión.
ResponderEliminarMe ha gustado mucho, y me siento bastante identificada, también porque algunas de las cosas las hemos vivido juntos o prácticamente juntos. Ya sabes que mi concepción del arte es muy amplia y que suelo criticar las definiciones más cerradas.
Y, aunque aún no lo veas así, de alguna forma ya formas parte de ellos^^ Y todos los que hemos sido jugadores de rol contigo como máster podemos decirlo, por no hablar de todo lo que has escrito, o las historias que has imaginado desde que eres un enano^^