lunes, 13 de febrero de 2017

Al otro lado del océano


Él solo quería llegar a su hogar al otro lado del océano, pero la corriente se lo impedía.

Durante años, cada día nadaba con todas sus fuerzas, pero la corriente era demasiado fuerte. Lo único que conseguía era acabar agotado y sin esperanzas, pero cada noche acababa en el mismo sitio.

Un día se dejó llevar por la corriente, todos pensaron que se había rendido, que ya nunca volvería a su hogar, al otro lado del océano.

Pasó un mes, y apareció en su hogar.

Nadó con todas sus fuerzas, dejándose llevar por la corriente. Cruzó ríos y mares, viajó por distintas aguas, siempre dejando que la corriente empujara sus aletas en cada impulso que daba. Dio la vuelta al mundo.


Por fin estaba en casa. Al otro lado del océano. 


(Foto de Earlinde Feviga)

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