Él
solo quería llegar a su hogar al otro lado del océano, pero la corriente se lo
impedía.
Durante
años, cada día nadaba con todas sus fuerzas, pero la corriente era demasiado
fuerte. Lo único que conseguía era acabar agotado y sin esperanzas, pero cada
noche acababa en el mismo sitio.
Un
día se dejó llevar por la corriente, todos pensaron que se había rendido, que ya
nunca volvería a su hogar, al otro lado del océano.
Pasó
un mes, y apareció en su hogar.
Nadó
con todas sus fuerzas, dejándose llevar por la corriente. Cruzó ríos y mares,
viajó por distintas aguas, siempre dejando que la corriente empujara sus aletas
en cada impulso que daba. Dio la vuelta al mundo.
Por
fin estaba en casa. Al otro lado del océano.
(Foto de Earlinde Feviga)

Ya sabes que me encanta todo lo que escribes^^
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